Hoy todas las mías son una sola.

 

Nada…a pesar de mi firme propósito de escribir por boca de alguna de las mujeres que habitan mi tan concurrido teatro- cuerpo de la vida, llevo semanas sin escribir una sola palabra. Ahora que lo pienso, es posible que por primera vez, todas a una, hayan decidido secundar la huelga de “paro” del “Día de la Mujer”, sólo que lo han hecho extensivo a todo el mes de Marzo. ¿Y por qué no?, nuestro cuerpo serrano bien se merece una parada de un mes, y si me pongo, de varios años…. es posible que a partir de entonces ya no hicieran falta más “Días de la mujer”, al menos no de reivindicación. En ese caso, sospecho que nuestra ausencia hablaría tanto y tan contundentemente que ninguna otra palabra más de protesta se haría necesaria para nombrarnos, para nombrar algunas verdades que aún hoy siguen asomando discretamente a la ventana de una casa a la que todavía nos tienen que dar permiso para entrar…y nosotras, creer que seguimos teniendo que pedirlo.

 

El caso es que la parada se ha secundado sólo de cara al público, en las entrañas de éste teatro hay más movimiento del que nunca hubo.

 

Aparecen sigilosas, contundentes, leves y etéreas, consumidas por la rabia, el dolor o la tristeza, chispeantes de alegría, entusiasmo e ilusión, amablemente o arrasándolo todo…pero éste último mes, siempre lo hacen cuando estoy lejos del papel y el lápiz (queda más romántico que decir lejos del mac).

 

Si algo he aprendido de todas a través de las cuales experimento la vida, es que no hacen nada por casualidad. Así que si aparecen cuando no puedo hacer cuerpo de su voz a través de mis palabras, es porque no tienen ningún interés en que así sea.

 

¿Cómo puedo ser anfitriona de tantísimas habitantes?

 

Día de la Mujer. Kamaleonicafemina.com

 

A veces tengo la impresión de que mi cuerpo, es el cuerpo de tantas conciencias como mujeres han existido. Un habitáculo con jornadas de puertas abiertas permanentes en las que todas aquellas que no encontraron su voz en el suyo, hacen uso indiscriminado del mío para hacerse oír.

 

Unas puertas abiertas de concurrencia itinerante en cuyo cartel se lee “entre sin llamar, ésta es su casa…la que nunca tuvo”.

 

Más allá de cuentos, mitos y leyendas en las que el esoterismo rellena los huecos a los que nuestra “razón” no llega, trato de encontrar una explicación a ésta experiencia que la vida me ha traído envuelta en papel de regalo reflectante. Como los espejos de las brujas de los cuentos que siempre protagonizan las mujeres, las que lejos de su incomparable belleza fría y sin escrúpulos habitan un cuerpo vulnerado por el simple hecho de estar tejido con piel de mujer.

 

¿Con qué hilos ha de tejerse un traje en el que quepamos todas?

 

 

Día de la Mujer. Kamaleónicafemina.com

 

 

Si ese hilo existe, quien tejió el que yo llevo puesto no lo tuvo en cuenta. Cosillas que ocurren cuando son otr@s los que te cosen el traje. Mi traje se abre por todas partes, los hilos quedan a la vista, rasgados por el roce con la intemperie, se acaban rompiendo dejándome la piel descubierta al mundo.

 

Desde hace tiempo, mis todas no me caben. Se me hacen demasiadas. Demasiadas voces, que a ratos, resultan casi más amables que los demasiados silencios.
Trato de encontrar sentido a ésta receptividad sin fronteras que se ha instalado en mi territorio y si trato de no engañarte, ni a ti ni a mí, la única intención con ello es encontrar la forma de desvestirme de ella. Y ahora que me paro a escribirlo, que me lo digo en voz alta, me doy cuenta de que al hacerlo, impulso a las mujeres que llevo dentro a hacerse más fuertes, pues justo lo que buscan al “tomarme de prestada”, es hacerse todo lo visibles que nunca se hicieron.

 

Justo cuando trato de invisibilizarme yo misma para no ver en el espejo los rostros de mis otras, justo cuando huyo de ellas como si fuera víctima de una invasión premeditadamente elaborada para conspirar contra mi, justo cuando alzando la voz en grito expeto preguntas como:

 

¿Y porqué yo? ¿Por qué a mi? ¿Por qué mi cuerpo?

 

 

Justo entonces oigo sus susurros…

 

¿De veras crees que esto es una premeditada invasión de tu espacio vital para asfixiarte con nuestras existencias? No!…presta más atención a nuestras frases entre líneas. No estás abriendo tus sentidos sino tu brecha.
Es posible que no lo recuerdes, pero fuiste tu quien nos llamaste. Tenías sed de saber, sed de comprender, sed de expresar, de crear y de cambiar…querías un mundo más amable contigo…con nosotras, querías saber qué podía impulsar a una mujer a vivir ciertas experiencias sin rebelarse, sin actuar, sin pronunciarse. Dijiste hasta la saciedad que si fueras tú la que estuviera en algunas de las situaciones que hemos vivido habrías dicho u hecho tres o cuatro cositas para ponerle los puntos sobres las íes “al personal”. Querías saber que hilos tejen los trajes de aquellas que jamás se desvisten ni ante sí mismas, qué podía avergonzar tanto a una mujer como para cerrar los ojos antes su propia imagen en el espejo. Querías saber qué entendía una mujer por amor, cuando permanece junto a alguien que la daña, qué convierte a una mujer en un ser tan extremadamente vulnerable como para que le duela el roce del viento. Querías saber de dónde procedían las experiencias que habían moldeado nuestro sentir ante la vida. No entendías, no comprendías, no veías con los ojos que pueden llegar a ver, sólo con los de cristal de colores impreso por la maquinaria ajena.

 

 

Querías saber porqué tantas mujeres temen su propio éxito, se boicotean a sí mismas para no triunfar en aquello que les mueve por dentro, qué las mantiene atadas de pies y manos con cuerdas invisibles, pero fuertes como el “acero pa los barcos” de ese puerto que nunca te cansas de mirar.

 

 

A voz en grito pediste estar en el lugar de alguna de nosotras para decir y hacer lo que nosotras nunca dijimos, ni hicimos. Pero no tuviste en cuenta que para saber por qué habíamos hecho las cosas como las habíamos hecho también tendrías que saber lo que se siente dentro de nuestra piel, que fuera nuestra sangre la que te sangrara, nuestro dolor el que te habitara, nuestro miedo el que calara tus huesos además de los nuestros…

 

 

Nosotras, las que no encontramos nuestra propia voz para hacernos “ser”, oímos la tuya. Tu nos llamaste. Nosotras vinimos. Ahora…todas somos una.

 

 

Podía haber sido cualquier otra. Pero tú nos llamaste.

 

A ratos te haces ovillo creyendo que nuestra intención es empequeñecerte con nuestras historias…y te equivocas…te equivocas tanto…

 

Nos hacemos cuerpo en tu cuerpo para que experimentes, sientas, sepas…y sólo así, ahora sí, desde la verdad, desde nuestra verdad, desde tu experiencia conectada a los sentires auténticos de las nuestras…digas y hagas esas cuatros cositas que tantas ganas tenías de pronunciar cuando no eran nuestros cuerpos los que te dolían. Esas cositas, o las cositas en las que hayas transformado aquellas que emergían de tu fuerza y que ahora, si prestas atención a las experiencias, fluirán de tu poder.

 

No queremos que te sumes a nuestro dolor, que compres nuestra forma de mirarnos y mirar la vida, no queremos que perpetúes nuestras historias , ni que la rabia te mantenga atada a ellas, no queremos que sigas “luchando” a la contra en un juego en el que crees que no has decidido participar, pero al que curiosamente sigues jugando a ver si a fuerza de jugar tiradas, ganas alguna partida, aunque el trofeo te aleje de los auténticos deseos de tu corazón.

 

 

Queremos que puedas crear historias nuevas, que se nutran de lo que vivimos para aprender, para superarte, para crecer, para saber, para crear aquello para lo que sin haber creado nosotras, sembramos semillas para tí. Historias para las que aún no se han inventado lenguajes y cuyas palabras podrás inventar junto a tu tribu.

 

 

Queremos no tener que volver a parar, callar o gritar para que nos vean. Que ésta vez, seamos tan conscientes de nosotras que de nadie más dependa nuestro sentido de la existencia. Queremos que dejen de ser necesarios los “Días de la Mujer” y que nuestras historias, nuestras verdades, hayan servido al menos para impulsar a mujeres a habitarse por, desde y para ellas mismas y habiten cada día de sus vidas. Sin juicios, sin filtros, sin etiquetas, por parte de nadie, tampoco de nosotras mismas. ¿Qué otro sentido podría tener si no las historias que hemos vivido?

 

Ese y sólo ese, es el motivo por el que nos llamaste y por el que vinimos. Ahora todas somos una.

 

¿Empezamos a crear?.

 

Día de la Mujer. Kamaleonicafemina.com

 

 

Si tu también quieres descubrir a las mujeres que llevas dentro ésta es tu oportunidad:

Taller “Las Mujeres que me Habitan” . Éste Sábado 25 de Marzo en La SinMiedo.

http://kamaleonicafemina.com/taller-las-mujeres-que-me-habitan/

 

 

 

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