Imagino…imagino…imagino…

 

 
Mi cuerpo, leve, como las plumas de las mimosas. Despiertos los sentidos, agilidad recién estrenada, mi cuerpo vibra como el aleteo de las libélulas, sensual, hermoso, vivo.

 

La alegría despierta del letargo, me encuentro desnuda ahora, me desprendo de la densidad opaca de otros tiempos, densidad intransitable, intrascendente, dura. Mis kilos de piel y huesos se han vuelto livianos. Me expongo al mundo y de traje…ninguno hoy. Hoy, como los pinceles que uso para crear, me visto a pelo.

 

Crear me nutre. Alimenta todos los cuerpos que hoy son ninguno. Que también hoy son todos. Que soy yo y nadie. Yo y todas. Yo y mis adjetivos. Y yo a secas. Me gusto.

 

Me amo tanto que no me sobra nada. Tampoco me falta. Los espejos han dejado de ser reflectantes, ya no me duelo en los rostros de las otras, tampoco me duelen los suyos. Los relatos cobran sentido, ya no hay dramas, sólo historias. La inocencia cubre las constelaciones.

 

Ingrávida…mis pupilas exploran nuevos mundos, sutiles, etéreos, amables. La belleza se despoja de sus cánones, los moldes se evaporan, no hay medidas, ni estándares. Lo esencial se ha vuelto visible para mis ojos.

 

 
Veo.

 

 
Mis manos, dulces, acarician la piel de la tierra mojada. Huelo a lluvia…y se me despierta el alma. Siento como mi piel ha dejado de ser trinchera para ser aduana.

 

La vida sigue siendo la misma, pero yo, yo la veo como Daniela la canta…

 

 

 

Ilustración Propia.

Si quieres conocer el origen de éste proyecto, empieza entrando por aquí; http://kamaleonicafemina.com/?p=377

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