Hoy, que sean tus mujeres las que me cuenten a mi…

Hoy, que sean tus mujeres las que me cuenten a mi…

Cuando comencé éste proyecto en la web de KamaleónicaFémina, lo hice con una idea en mente que aún no he llevado a la práctica. Hoy quiero dar el primer paso para que esa idea se haga voz, ésta vez, en tu cuerpo, con el mío, con el de todas.

 

Si me conoces sabéis de mi pasión por la co-creación tribal, de hecho, cuando llegue el momento, y ésta vez sí que sí, cuando llegue el momento…y ni un minuto antes ni después, se abrirán las puertas de “La Tribu de Creadoras”. Un proyecto de co-creación tribal de cuyos detalles os hablaré, pues eso, cuando llegue el momento…

 

En éste momento, porque hoy si es el suyo, mi propuesta es co-crear juntas el post-de blog de éste Jueves.

 

Hoy, en uno de esos momento en los que la espiral apunta hacia dentro, me he traído de las profundidades el inicio de lo que hoy, os propongo sea nuestra co-creación.

 

Segura de que cuando abrimos las puertas de nuestros mundos insondables hay un lugar en el que inevitablemente confluimos, os propongo viajar hasta ese lugar en vosotras para traeros de vuelta, en el lenguaje que allí surja, tenga o no “sentido” para vosotras ahora, las palabras que sigan tejiendo el tapiz de ésta creación en la que a continuación, yo aporto sólo el principio…

 

 

“A medio camino entre la invención y el recuerdo, oigo el susurro de una certeza para la que aún no hay lenguaje…

 

 

Escribe ésta frase al comienzo de tu aportación en negrita y sigue el susurro de tus entrañas para continuarla escribiendo en la casilla de comentarios. Si además dibujas, pintas, compones música, o hacer cualquier tipo de creación a través de las cuales se haga voz tu voz sin necesidad de palabras, por favor, en ésta torre de babel caben todos los lenguajes.

 

Además de participar en la corrección del post de hoy, vas a poner tu granito de arena en una investigación que estoy realizando sobre la conciencia de las mujeres. Para no condicionar tus palabras, deja que te cuente los detalles de ésta en otro momento. Hoy, lo que importa, es tu voz hecha cuerpo en tu creación.

 

Me susurras?

8 de Marzo. Pacto de Silencio.

8 de Marzo. Pacto de Silencio.

Hoy todas las mías son una sola.

 

Nada…a pesar de mi firme propósito de escribir por boca de alguna de las mujeres que habitan mi tan concurrido teatro- cuerpo de la vida, llevo semanas sin escribir una sola palabra. Ahora que lo pienso, es posible que por primera vez, todas a una, hayan decidido secundar la huelga de “paro” del “Día de la Mujer”, sólo que lo han hecho extensivo a todo el mes de Marzo. ¿Y por qué no?, nuestro cuerpo serrano bien se merece una parada de un mes, y si me pongo, de varios años…. es posible que a partir de entonces ya no hicieran falta más “Días de la mujer”, al menos no de reivindicación. En ese caso, sospecho que nuestra ausencia hablaría tanto y tan contundentemente que ninguna otra palabra más de protesta se haría necesaria para nombrarnos, para nombrar algunas verdades que aún hoy siguen asomando discretamente a la ventana de una casa a la que todavía nos tienen que dar permiso para entrar…y nosotras, creer que seguimos teniendo que pedirlo.

 

El caso es que la parada se ha secundado sólo de cara al público, en las entrañas de éste teatro hay más movimiento del que nunca hubo.

 

Aparecen sigilosas, contundentes, leves y etéreas, consumidas por la rabia, el dolor o la tristeza, chispeantes de alegría, entusiasmo e ilusión, amablemente o arrasándolo todo…pero éste último mes, siempre lo hacen cuando estoy lejos del papel y el lápiz (queda más romántico que decir lejos del mac).

 

Si algo he aprendido de todas a través de las cuales experimento la vida, es que no hacen nada por casualidad. Así que si aparecen cuando no puedo hacer cuerpo de su voz a través de mis palabras, es porque no tienen ningún interés en que así sea.

 

¿Cómo puedo ser anfitriona de tantísimas habitantes?

 

Día de la Mujer. Kamaleonicafemina.com

 

A veces tengo la impresión de que mi cuerpo, es el cuerpo de tantas conciencias como mujeres han existido. Un habitáculo con jornadas de puertas abiertas permanentes en las que todas aquellas que no encontraron su voz en el suyo, hacen uso indiscriminado del mío para hacerse oír.

 

Unas puertas abiertas de concurrencia itinerante en cuyo cartel se lee “entre sin llamar, ésta es su casa…la que nunca tuvo”.

 

Más allá de cuentos, mitos y leyendas en las que el esoterismo rellena los huecos a los que nuestra “razón” no llega, trato de encontrar una explicación a ésta experiencia que la vida me ha traído envuelta en papel de regalo reflectante. Como los espejos de las brujas de los cuentos que siempre protagonizan las mujeres, las que lejos de su incomparable belleza fría y sin escrúpulos habitan un cuerpo vulnerado por el simple hecho de estar tejido con piel de mujer.

 

¿Con qué hilos ha de tejerse un traje en el que quepamos todas?

 

 

Día de la Mujer. Kamaleónicafemina.com

 

 

Si ese hilo existe, quien tejió el que yo llevo puesto no lo tuvo en cuenta. Cosillas que ocurren cuando son otr@s los que te cosen el traje. Mi traje se abre por todas partes, los hilos quedan a la vista, rasgados por el roce con la intemperie, se acaban rompiendo dejándome la piel descubierta al mundo.

 

Desde hace tiempo, mis todas no me caben. Se me hacen demasiadas. Demasiadas voces, que a ratos, resultan casi más amables que los demasiados silencios.
Trato de encontrar sentido a ésta receptividad sin fronteras que se ha instalado en mi territorio y si trato de no engañarte, ni a ti ni a mí, la única intención con ello es encontrar la forma de desvestirme de ella. Y ahora que me paro a escribirlo, que me lo digo en voz alta, me doy cuenta de que al hacerlo, impulso a las mujeres que llevo dentro a hacerse más fuertes, pues justo lo que buscan al “tomarme de prestada”, es hacerse todo lo visibles que nunca se hicieron.

 

Justo cuando trato de invisibilizarme yo misma para no ver en el espejo los rostros de mis otras, justo cuando huyo de ellas como si fuera víctima de una invasión premeditadamente elaborada para conspirar contra mi, justo cuando alzando la voz en grito expeto preguntas como:

 

¿Y porqué yo? ¿Por qué a mi? ¿Por qué mi cuerpo?

 

 

Justo entonces oigo sus susurros…

 

¿De veras crees que esto es una premeditada invasión de tu espacio vital para asfixiarte con nuestras existencias? No!…presta más atención a nuestras frases entre líneas. No estás abriendo tus sentidos sino tu brecha.
Es posible que no lo recuerdes, pero fuiste tu quien nos llamaste. Tenías sed de saber, sed de comprender, sed de expresar, de crear y de cambiar…querías un mundo más amable contigo…con nosotras, querías saber qué podía impulsar a una mujer a vivir ciertas experiencias sin rebelarse, sin actuar, sin pronunciarse. Dijiste hasta la saciedad que si fueras tú la que estuviera en algunas de las situaciones que hemos vivido habrías dicho u hecho tres o cuatro cositas para ponerle los puntos sobres las íes “al personal”. Querías saber que hilos tejen los trajes de aquellas que jamás se desvisten ni ante sí mismas, qué podía avergonzar tanto a una mujer como para cerrar los ojos antes su propia imagen en el espejo. Querías saber qué entendía una mujer por amor, cuando permanece junto a alguien que la daña, qué convierte a una mujer en un ser tan extremadamente vulnerable como para que le duela el roce del viento. Querías saber de dónde procedían las experiencias que habían moldeado nuestro sentir ante la vida. No entendías, no comprendías, no veías con los ojos que pueden llegar a ver, sólo con los de cristal de colores impreso por la maquinaria ajena.

 

 

Querías saber porqué tantas mujeres temen su propio éxito, se boicotean a sí mismas para no triunfar en aquello que les mueve por dentro, qué las mantiene atadas de pies y manos con cuerdas invisibles, pero fuertes como el “acero pa los barcos” de ese puerto que nunca te cansas de mirar.

 

 

A voz en grito pediste estar en el lugar de alguna de nosotras para decir y hacer lo que nosotras nunca dijimos, ni hicimos. Pero no tuviste en cuenta que para saber por qué habíamos hecho las cosas como las habíamos hecho también tendrías que saber lo que se siente dentro de nuestra piel, que fuera nuestra sangre la que te sangrara, nuestro dolor el que te habitara, nuestro miedo el que calara tus huesos además de los nuestros…

 

 

Nosotras, las que no encontramos nuestra propia voz para hacernos “ser”, oímos la tuya. Tu nos llamaste. Nosotras vinimos. Ahora…todas somos una.

 

 

Podía haber sido cualquier otra. Pero tú nos llamaste.

 

A ratos te haces ovillo creyendo que nuestra intención es empequeñecerte con nuestras historias…y te equivocas…te equivocas tanto…

 

Nos hacemos cuerpo en tu cuerpo para que experimentes, sientas, sepas…y sólo así, ahora sí, desde la verdad, desde nuestra verdad, desde tu experiencia conectada a los sentires auténticos de las nuestras…digas y hagas esas cuatros cositas que tantas ganas tenías de pronunciar cuando no eran nuestros cuerpos los que te dolían. Esas cositas, o las cositas en las que hayas transformado aquellas que emergían de tu fuerza y que ahora, si prestas atención a las experiencias, fluirán de tu poder.

 

No queremos que te sumes a nuestro dolor, que compres nuestra forma de mirarnos y mirar la vida, no queremos que perpetúes nuestras historias , ni que la rabia te mantenga atada a ellas, no queremos que sigas “luchando” a la contra en un juego en el que crees que no has decidido participar, pero al que curiosamente sigues jugando a ver si a fuerza de jugar tiradas, ganas alguna partida, aunque el trofeo te aleje de los auténticos deseos de tu corazón.

 

 

Queremos que puedas crear historias nuevas, que se nutran de lo que vivimos para aprender, para superarte, para crecer, para saber, para crear aquello para lo que sin haber creado nosotras, sembramos semillas para tí. Historias para las que aún no se han inventado lenguajes y cuyas palabras podrás inventar junto a tu tribu.

 

 

Queremos no tener que volver a parar, callar o gritar para que nos vean. Que ésta vez, seamos tan conscientes de nosotras que de nadie más dependa nuestro sentido de la existencia. Queremos que dejen de ser necesarios los “Días de la Mujer” y que nuestras historias, nuestras verdades, hayan servido al menos para impulsar a mujeres a habitarse por, desde y para ellas mismas y habiten cada día de sus vidas. Sin juicios, sin filtros, sin etiquetas, por parte de nadie, tampoco de nosotras mismas. ¿Qué otro sentido podría tener si no las historias que hemos vivido?

 

Ese y sólo ese, es el motivo por el que nos llamaste y por el que vinimos. Ahora todas somos una.

 

¿Empezamos a crear?.

 

Día de la Mujer. Kamaleonicafemina.com

 

 

Si tu también quieres descubrir a las mujeres que llevas dentro ésta es tu oportunidad:

Taller “Las Mujeres que me Habitan” . Éste Sábado 25 de Marzo en La SinMiedo.

http://kamaleonicafemina.com/taller-las-mujeres-que-me-habitan/

 

 

 

Luna. Miradas ingrávidas…Mujer Destino.

Luna. Miradas ingrávidas…Mujer Destino.

 

 

Imagino…imagino…imagino…

 

 
Mi cuerpo, leve, como las plumas de las mimosas. Despiertos los sentidos, agilidad recién estrenada, mi cuerpo vibra como el aleteo de las libélulas, sensual, hermoso, vivo.

 

La alegría despierta del letargo, me encuentro desnuda ahora, me desprendo de la densidad opaca de otros tiempos, densidad intransitable, intrascendente, dura. Mis kilos de piel y huesos se han vuelto livianos. Me expongo al mundo y de traje…ninguno hoy. Hoy, como los pinceles que uso para crear, me visto a pelo.

 

Crear me nutre. Alimenta todos los cuerpos que hoy son ninguno. Que también hoy son todos. Que soy yo y nadie. Yo y todas. Yo y mis adjetivos. Y yo a secas. Me gusto.

 

Me amo tanto que no me sobra nada. Tampoco me falta. Los espejos han dejado de ser reflectantes, ya no me duelo en los rostros de las otras, tampoco me duelen los suyos. Los relatos cobran sentido, ya no hay dramas, sólo historias. La inocencia cubre las constelaciones.

 

Ingrávida…mis pupilas exploran nuevos mundos, sutiles, etéreos, amables. La belleza se despoja de sus cánones, los moldes se evaporan, no hay medidas, ni estándares. Lo esencial se ha vuelto visible para mis ojos.

 

 
Veo.

 

 
Mis manos, dulces, acarician la piel de la tierra mojada. Huelo a lluvia…y se me despierta el alma. Siento como mi piel ha dejado de ser trinchera para ser aduana.

 

La vida sigue siendo la misma, pero yo, yo la veo como Daniela la canta…

 

 

 

Ilustración Propia.

Si quieres conocer el origen de éste proyecto, empieza entrando por aquí; http://kamaleonicafemina.com/?p=377

La Indómita Fémina

La Indómita Fémina

Una expresión de libertad indomable, auténtica y salvaje.

 

 

Después de haber vivido una larga temporada con la sensibilidad a flor de piel, me siento extraña en el cuerpo de mi Indómita. De los mundos invisibles, la poesía, la receptividad sin aduana y el miedo campando a sus anchas por un mapa, que siendo sutilmente amable, parecía haber sido conquistado, dejarme habitar por mi indomable resulta incluso un respiro. Su sensación de libertad indomable, auténtica y salvaje zarandean cada hueco de mi ser.

 

 
Es curioso que sea justo ella quien aparezca ahora en escena, pues es posible que Hija- Perséphone y mi Indómita Fémina representen los extremos de éste teatro de carne y hueso que es el cuerpo de la que os habla.

 

 
Ésta de las mías vive en un territorio muy diferente al de Hija Perséhone, aunque el mapa que comparten parezca el mismo, pues ella domina las reglas del juego de aquellos que un día decidieron que el mapa y el territorio eran lo mismo…y les pertenecía.

Ella es instintiva, terrenal, carnal…salvaje.

 

 

 

Las miradas ajenas dicen de ella que parece muy segura de sí misma, tanto que a veces peca de exceso de confianza, y que disfruta con los juegos de poder. Yo, que la conozco algo mejor que aquellos que la miran de reojo, te diré un secreto…

 

 
Ella percibe el mundo como propio, y como es perfectamente consciente de que en su cuerpo de mujer, ésto no es así percibido por su entorno, desafía las normas de quienes creen crearlas por el placer de verles sudar la gota gorda argumentando su supremacía al hilo de sus incómodas, irreverente y suspicaces preguntas que provocan remiendos en sus idearios malcosidos. Le divierten los juegos de poder  porque no los teme.

 

 

Entiende la clase de poder que muestran los que no lo tienen sobre sí mismos, y apoyada en ésta certeza disfrutará de lo lindo, admito, sin compasión, y con saña, de aquellos que se atrevieron a hacer avanzadillas con su bandera en alto en su patio de recreo.

 

 
Siente debilidad por aquellos, que en momento de vulnerabilidad, percibe amenazados por otros, y entonces sí, enseña sus garras.

 
Para mi indomable, el mundo es un lugar que le pertenece tanto como a cualquiera que ose afirmar lo mismo estando en un cuerpo ajeno al suyo. Ella mira al horizonte y no ve obstáculos que le frenen a recorrer cualquiera de los caminos que se abran ante ella.

 

 
Su carisma no reside en lo que cuenta sobre quién es o lo que quiere de la vida, sino en los hechos, que hablan por sí mismos de la seguridad con la que logra conquistar sus tierras prometidas.

 

 

 

La forma en la que mi Indómita Fémina concibe el mundo excluye cualquier tipo de autoridad que se crea con derecho a decidir por y para ella cualquiera de las cosas que le atañen.

 

 

 

Si existe un Dios / Diosa, Éste/Ésta, no se creó a imagen y semejanza de ningún mortal que ella reconozca con autoridad alguna. Si alguna fuerza, divinidad o naturaleza tiene un papel relevante en la creación y la interacción de los humanos con el mundo, ésta, no es para ella superior a nada ni a nadie, o al menos, no a ella. En cualquier caso, admitiría que esa fuerza que puede no llegar a comprender aunque sienta, nace de su propio seno, lo que implica que para ella, el concepto de Dios / Diosa, no es otra cosa que su propia divinidad.

 

 
Sus batallas con cualquiera que haya tratado de someterla como si ella fuera un “bien” ajeno a sí misma, llámese persona de cualquier orden familiar, educativa, política o cualquier otra institución a la que ésta cultura conceda alegremente la regulación de su territorio, dan fé de ésta cosmovisión con la que ella experimenta su vida en su, éste cuerpo de mujer.

 

 
Ella suele tener las cosas claras, pensar ordenadamente, exponer sus argumentos con una sencillez aplastante, y gusta, reconocidamente, de terminar sus discursos con frases “lapidarias”, con la única finalidad de declarar que para ella, aunque exista otra verdad, en éste momento, no le interesa lo más mínimo.

 

 
Esa percepción del mundo en la que nadie está por encima de ella, y encima sólo cuando ella lo decide, le confiere un halo de seguridad y presencia felina, esa clase de presencia ante la que un@ siente que está caminando en territorio peligroso, y que mientras lo transites, si no respetas sus límites, te llevas un zarpazo, rápido, veloz y certero. No te quepa duda. No se le inmutara el peinado.

 

 
Cuando alguien llama su atención, sin saber muy bien aún con qué propósito, le gusta mirarle fijamente a los ojos y mantenerle la mirada fija, sin pestañear, y aunque pueda parecer tensa, en realidad, éste tipo de contacto le provoca un recorrido placentero por todos los poros de su piel…acabas de proporcionarle aquello de lo que más disfruta…comienza el juego. Te has convertido en su presa!

 

 
Le gusta jugar de forma territorial, tablero en el cual se muestra desafiante por el mero placer de enseñar su plumaje en todo su esplendor. Y ojito con ella, si el juego le gusta, se le despierta el ingenio de maneras que ni ella misma preveía cuando comenzó la partida, y aunque parezca controlar cada tirada, es posible que en algún momento, si has estado a la altura de sus embistes, se derrita de placer…y la diversión está servida.

 

 
Ahora bien…ésta, que cuando aparece en escena pocas se atreven a darle directrices sobre el trozo de la obra que le corresponde representar, es poco indulgente con la “torpeza” mental, detesta los alardes de falsa grandeza, los comentarios vacíos y las miradas por encima del hombro de cualquier otra criatura vulnerable. Si te cruzas con ella de ésta guisa, es muy probable que vuelvas a tu cueva con las orejas gachas y un repaso dialéctico de los que te dejará en quiebra hasta las canillas. Si tratas de jugar a algo con ella, asegúrate de estar preparad@, porque si pisas donde no debes…o ella no quiere, tu partida en éste juego sólo tiene un posible resultado…GAME OVER!

 

 

En un mundo hiperestrogenado, mi Indómita Fémina se mueve como pez en el agua ,y aunque no acuerde ni con las reglas ni con las formas de jugar a ellas, sabe como ganar la partida y disfrutar con ello.

 

 

En éste teatro que algunos tildan de circo, tenerla en el elenco, a veces, nos salva la vida. El único problema es…que le coja gusto al escenario, porque entonces, la mayoría de las demás, no asomarán cabeza ni para decir, “ésta boca es mía”!

 

 

Ilustración de Márian Angulo. Visita su web pinchando aquí; http://www.marianangulo.com

Si quieres conocer el origen de éste proyecto, entra aquí: http://kamaleonicafemina.com/?p=377

 

Mujer Simiente / Mujer durmiente… Renovarse en la quietud de la nada.

Mujer Simiente / Mujer durmiente… Renovarse en la quietud de la nada.

 

DIÁLOGO ENTRE LA QUE TODO LO SABE, DE VERDAD DE LA BUENA, Y LA QUE AÚN CREE QUE SABER, ES SOMETERSE A LAS LEYES AJENAS.

 

 

Es ponerme frente al ordenador y mi mujer simiente me avisa…tssss…ya te he dicho que hoy mando yo. Hoy no se produce. Si tratas de convertir en trabajo productivo lo que te estoy chivando desde la nada, dejará de ser la nada quien te chive, pues la nada no tiene dueña, no se somete a eso que tu llamas tiempo, no se vende por un puñado de parné, a ésta no la sobornas con beneficios sociales y desde luego no lograrás someterla con amenazas, chantajes y castigos…ésta, ésta no está a tu disposición. Eres tú quien está a la disposición de ésta, si alteras sus reglas eres tú la que te quedas sin postre.

 

 

Que sí, que estás tan conectada contigo hoy que poder atrapar las palabras que a ratos te atraviesan sin pedir permiso sería como mínimo un objetivo de esos que te reportan eso otro que tanto te gusta, pero de lo que sin embargo sigues sin saber disfrutar. Sí eso, eso que te echan en la lata escandalosamente vacía que arrastras cuando mendigas atención, visibilidad, atenciones…eso que los comunes de las mortales llamáis…reconocimiento.

 

 

La nada no entiende de esto, con ésta no puedes jugar al despiste para explotarla a tu antojo y al de tus más acuciantes necesidades. Lleva todo el día diciéndotelo cristalino…descansa…duerme…dormita…ponme en contacto con el agua salada, déjame saborear el tacto de las sábanas, las mantas o como concesión innegociable, la caricia de la nueva tela del sofá…más allá no hay nada hoy. Hoy no. Hoy si me exprimes, no sacas zumo. Quedas advertida.

 

 

Ahora bien, ésta no es la primera vez que aparezco en tu escenario, tu casa, tu cuerpo…deberías haber aprendido de qué va ésto. Ya una vez necesitaste dejarme dolerme hasta las pestañas para permitirte una larga retirada del mundanal ruido en la que oírme, y no fue fácil, las voces de es@s otr@s que no dejaban de gritarte…: levántate!, produce!, sé útil,! no seas quejica!, todo el mundo preferiría quedarse en la cama como tú y ahí están, trabajando…no eres tan especial. Muévete de una vez, vaga!

 

 

Esas voces, de esas otras, poseídas por las voces de los otros, te llevaron al límite de tu resistencia, y hasta que no estuviste ahí no entendiste de qué iba esto.

 

 

Ahora ya hace tiempo que lo aprendiste, no es momento de mirar atrás, ésta conquista ya la has hecho, mira la estantería, es uno de tus trofeos más queridos. Lee la placa…

 

 

HOY, AQUÍ, MANDO YO!

 

 

Pdt…ya os la presentaré en profundidad otro día. Hoy…ya sabéis lo os dice hoy!

Ilustración de Gustav Klimt

 

 

Si quieres saber cuál es el origen de éste proyecto entra aquí: Proyecto “Vivir siendo kamaleónica”

SI te gustó éste post, quizás te guste también leer : “Las Mujeres que me Habitan”

 

Hija-Perséphone. El amargo “don” de la extrema sensibilidad.

Hija-Perséphone. El amargo “don” de la extrema sensibilidad.

EL AMARGO DON DE LA EXTREMA SENSIBILIDAD

 

Hoy me he despertado sobresaltada por el ruído de las puertas del armario cuando Antonio se levantó para vestirse. A veces me parece increíble como un sonido tan aparentemente liviano puede hacer temblar de miedo a mi cuerpo como si de una bomba atómica se tratara. Entre el placer de sentirme acurrucada y mullida por el edredón y la almohada, sentía como mi piel había desaparecido…mierda!…hoy va a dolerme el roce de los suspiros de los habitantes de hasta tres pisos más a la derecha. Empiezo a buscar los ruidos que acontecen en el amanecer de los colindantes, sospecho que mi intención al hacer eso no es otra que tenerlos localizados para que no me sobresalten como si hubiese llegado el fin del mundo. Así es mi Alta Sensibilidad cuando se vuelve extrema y se suma al miedo.

 

Dolor. No siento dolor. Soy dolor. Una brecha abierta en mi pecho que ese duele desde la garganta hasta mi vientre y dentro de la cual sólo hay tripas y vacío.

 

Siento una abrumadora necesidad de estar en los brazos de mi madre como si aún fuera pequeña, pero siendo grande. Porque no es la pequeña quien añora sus abrazos, sino la mujer. La mujer que sigue siendo hija, la hija invisible que nunca se deja ver.

De todas las que me habitan, sospecho que hija-penséphone es la primera con la que me vestí de mujer. Ella es la que posee el amargo don de la sensibilidad sin filtros. La que siente con la piel vuelta. Ella es la que experimenta a través de mi la compasión de mirar al otro/la otra y ver a la niña/ niño vulnerable y/o vulnerados que también son dentro de sus kilos de piel y huesos maquillados de careta adecuada para el momento. Ella es dulce como esos que yo no tolero en mi paladar. Es tierna hasta dañarse por no dañar.  Su cuerpo, que es el mío, deja de tener fronteras para sentir cualquier estímulo de los mundos visibles e invisibles. Haber aprehendido el mundo como un lugar hostil la hace experimentar su sensibilidad desde un terror helado que le cala hasta la médula y para la que no hay habitáculo posible en el que sentirse segura. Ella es la niña- adolescente-mujer que se fue al infierno cuando ésta que modera el circo decidió que con ella el mundo dolía demasiado como para darle un papel, ni siquiera la de mensajera de pasillo.

Ella es la cenicienta a la que mantengo encerrada en su mazmorra de trapos sucios y mierdas sin limpiar. Ella es la hija huérfana de madre, como blancanieves, como la bella durmiente…como tantas y tantas a las que la cultura nos ha mandado al orfanato para no darle lugar al vínculo irrompible entre madre e hija que tantos quebradizos de cabeza da al patriarcado y su sistema de hojalata y temperatura bajo 0.

Intento seguir describiéndola cuando a voz en grito la escucho decirme;

-Ya estás aquí…llegaste de nuevo…ves!, una vez más acallas mi voz para defenderme cual mariposa rota que no sabe batirse en sus propios combates, aunque lo haga batiendo las alas en lugar de las armas-.

 

Cuando hija-perséphone asoma a través del boquete, la más guerrera de mis otras, se pone en modo defensa para sacar los colmillos a la primera de cambio. Ésta fue creada para proteger a hija-perséphone cuando sus alas estaban tan rotas que ningún viento de poniente lograba volver a lanzarla al vuelo. Entonces ésta otra entró en escena para sacar los dientes cada vez que alguien osara siquiera acercarse a hija-perséphene. Sin esa guerrera sedienta de sangre a quien aparentemente nadie asusta, ninguna de nosotras, ninguna de las que somos, habríamos sobrevivido. La vida ha sido más fácil porque ella existía en nuestro habitáculo, pero para mantener su estatus, ésta de las mías comenzó a ver intrusos donde no los había. Para seguir sintiéndose necesitada por hija-pershéphone se metió tanto en su papel que acabó olvidando a la propia hija pershéphone.

Ésta, que también soy yo, llegué a identificarme tanto con mi guerrera, a la que os presentaré en otro momento, que más allá de mi cometido, hice con Hija Perséphone lo mismo que habían hecho los demás…invisibilizarla y mandarla al rincón oscuro del olvido. Ese rincón se sitúa bajo mi pecho izquierdo,  lugar que cuando es tocado por mi osteópata emerge un tipo de dolor que sigo sin ser capaz de traspasar.

Hija Perséphone es la que escribe por mi cuando me despisto y usa la poesía para hacerse voz con un desgarrado grito de socorro. Es la protagonista de todas mis ilustraciones, en las que siempre, a pesar de mi propia apariencia, veo a una mujer sutil, sensible hasta el extremo, vulnerable hasta doler, de mirada triste, dulce e inocencia encarcelada, frágil como el cristal de caramelo.

 

La extrema sensibilidad de hija-perséphone la convierte en un personaje tan odiado como amado por el público. Pero por mi…por mi ha sufrido los más graves maltratos. En un patio de butacas repleto de testosterona, hija perséphone sólo puede esperar que le tiren huevos.

 

Hija -Perséphone se ha levantado hoy conmigo, se ha acurrucado en la cama hasta las 12.30 de la mañana, porque éste, éste es el único lugar en el que la dejo ser protagonista, y ese es un privilegio que no quiere perder. Pero hoy se ha puesto firme, la muy hija de puta me ha dejado las cosas cristalinas:

– Si me sigues escondiendo donde nadie pueda verme, acabaré haciendo acto de presencia en las escenas menos adecuadas de tu tan magníficamente tejida obra maestra. Entonces, la improvisación se adueñará del falsete y ya sabes que improvisar en algunos teatros te sale tan caro como la obra completa.

Déjame salir de una vez, déjame ver la luz. Déjame experimentar la vida desde ésta piel vuelta y éstos ojos ante los que ninguna vulnerabilidad se escapa a mis pupilas. Deja que le pida a ella lo que tanto hemos añorado, lo que no dejamos de buscar en los brazos de cualquiera que los tenga. Eso que no dejamos de exprimirle a él.

A él lo elegí yo…recuerdas?. Te resististe con toda la artillería que creías tener disponible, y nada logró que escaparas a mis deseos. Ahí lo tenía claro, en esa ocasión no ibas a decidir por mi. De todos los cuento que te has contado en tu vida para justificar el mantenerme oculta, éstos que te contaste para echarle de tu vida, se quedaron en humo blanco…ni a oscuro aspiraron. No pudiste. Él tiene el corazón de los animales ya extinguidos. Él, me vio a mi primero, y tú…tú no tenías nada que hacer ante la evidencia de que lo que de verdad necesitabas…era su ternura.

 

Él te ama con todas las que eres porque siente como yo, él me ve bajo todas las caretas con las que le haces el desfile de carnavales del día, a él no le engañas, no puedes, porque él mira desde donde tu me prohibes mirar, por eso él te ve mientras tú sólo lo intuyes a ratos, los ratos en los que muy a pesar de ti me rebelo y me hago cuerpo en tu cuerpo desprevenido.

 

Recuerda que son mis ojos los que capturan la belleza a través de tu objetivo, ese que tan abandonado tienes para mantenerme castigada. Que soy la poeta que transita los barrios de escritores a hurtadillas cuando te despistas. La que hunde sus manos entre pinturas para sentir la creación desde su propio tacto. Que soy la que mece tu cuerpo sutilmente al ritmo de la música que sólo las mariposas pueden oír. Recuerda que conmigo todo es intenso, que duele tanto como place, y no siempre a partes iguales. Que quedas expuesta de tripas, arterias y huesos y no hay ante quien puedas disfrazarte. Que la verdad es mi traje más incómodo, pero que ésta verdad no necesita de palabras para hacerse cuerpo, y eso es lo que resulta más abrumador para quien se nos acerca en tales escenas. Recuerda que sólo a través de mi percibes el olor a tierra mojada, a jazmín nocturno y a sal en el agua. Que soy la única de las tuyas que sabe de que habla cuando hablas de amor incondicional, que se deja atiborrar de mimos y palabras bonitas sin mirar a otro lado. Que mira y vé, pero también es vista. Recuerda que sin mi hay menos dolor…pero también hay menos vida.

 

Hoy la música me hace de traje, así me visto hoy para tí…así sueno…bienvenida a mis entrañas!

 

 

¿Quieres conocer el origen de las presentaciones de las mujeres que me habitan?

Éstos dos enlaces te lo van a dejar cristalino: “Vivir siendo Kamaleónica“Las Mujeres que me Habitan”

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